viernes, 11 de abril de 2008
¿Dónde estamos? ¿Dónde Estoy?
¿Dónde estamos? ¿Dónde Estoy?
Hipertensa. Travestida. Insomne. Escondida. Dolida. Hipócrita de mí. Ausente…
Un tótem que ya no siente. Indolente.
Paralizada de miedos. Culpas. Pretextos. Arrepentimientos…
Oigo risas y voces de tiempos sin tiempos… Sin Historias… Sin Conciencias…
¿Dónde Estoy?
En la confusión del limbo. En una sombra mordaz. En algún silencio…
Petrificada. Perdida. Carente. Sin…
Sin respuestas a mí, a ti, al mundo…
Muerta de risa en la tragedia.
En el viento. Tiempo. Encuentro.
¿Dónde estoy? ¿Dónde estamos?
Sumergidos en abusos. Desusos. Absurdos.
Sedientos. Sedienta. Presentes de Ausencias.
Aquí y allí. Siempre sin réplicas…
En un suspiro. Unidos. Todos. Nadie. Como el siempre del siempre que se pierde…
miércoles, 9 de abril de 2008
Quizás sea de cierta manera... así...
La descripción precisa es a veces imposible.
Hay un manto de soledad errabunda que nos envuelve. Pasamos a ser, seres ilusos en búsqueda continua y permanente de ese sentimiento que se llama amor…
Obnubilados, terminamos conformándonos con caricias llenas de vacíos, de alguien que no queremos, pero que de cierta manera, para saciar a la soledad, nos hace falta.
Hay una desesperación que nos lleva a clamar de forma patética, que alguien, cualquiera sea, nos devuelva un poco, de lo mucho que soñamos a la hora de querer.
El príncipe azul está marchito. Sólo queda algo de él en la quimérica ilusión de nuestra fantasía.
La carencia es una característica que nos viste. Sólo que el silencio nos calla y la rutina nos venda.
Después de todo… lo superficial está a la orden del día… ¿cómo podríamos escaparnos?
Las flores de plástico también se marchitan y pierden su color con el tiempo. Las conjeturas son infinitas en lo incierto… aunque lo cierto sea, que aunque el tiempo se derrita, nosotros, los humanos, nunca perderemos la capacidad de creer en la ilusión que inventamos.
Humano, demasiado humano…
martes, 8 de abril de 2008
“Palabras que Vienen y Van”…
Esto fue creado para perpetuar o plasmar en algún lugar, esas palabras que vienen y van en mi memoria como un tormento o como un alivio.
Se esfuman o se quedan ancladas para decirme desde el silencio o desde el eco, lo que Soy. Lo que siento. Lo que quizás pretendo.
Tal vez sea un escape a mis noches de insomnio o el relato de mis parálisis frente al mundo.
De igual manera, no son más que mezquinas palabras que llegan de alguna parte que aún no vislumbro. Pedazos o fragmentos de mí… con lo pasmódico y dramático de conocerme y lo rutinario y ciego de negarme.
A un paso de mí, aún me escapo.
A un paso de ti, retrocedo.
Tan patético y cursi como eso…
“Palabras que vienen y van” confusas, al borde del quiebre, esquizofrénicas de sí, solitarias y entristecidas de letras…
Vienen y van sin irse nunca. Sin decirse, están ahí, allí y en todas partes, omnipresentes… escondidas entre tramas y marañas que encierran alguna esencia discontinua.
Como discontinuo el tiempo, el amor y los sentidos, cuando se vivencia esa etapa de reposo que semeja a funerales ebrios y sombríos de otoño.
En fin… palabras torpes de algún sinsentido.-
r.a.
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